CÁMARAS TERMOGRÁFICAS: AUMENTAR LA SEGURIDAD EN EL LUGAR DE TRABAJO

Los desafíos que hemos enfrentado en esta pandemia del COVID-19 nos muestran un aumento en la demanda de dispositivos de detección de temperatura elevada.

Las ventas de cámaras termográficas han aumentado exponencialmente en todo el mundo, los gobiernos y organizaciones buscan maneras más eficaces de detección de temperaturas elevadas para su seguridad.

Sin embargo, estas cámaras no son aparatos medicinales y no diagnostican una enfermedad en particular. Lo que hacen es identificar una temperatura elevada en el cuerpo, lo cual aporta seguridad a la empresa en esta batalla contra la propagación del COVID-19.



¿Qué es una cámara termográfica?


Las cámaras termográficas son conocidas por detectar y medir los rayos infrarrojos que emanan de los objetos a los cuales se les llama, “firma térmica”. Mientras más caliente un objeto, más rayos emana.


La cámara termográfica tiene un objetivo en específico, el cual es permitir que las frecuencias infrarrojas pasen a una red de captura para su análisis. Las redes de captura convierten los datos en una señal electrónica, la cual pasa a la cámara y enseguida se visualizan imágenes multicolores en función del calor emitido. Nosotros vemos esto de manera que los colores rojo, naranja y amarillo son para las zonas más calientes y los colores azul y violeta hacen referencia a las zonas más frías.


¿Las cámaras termográficas son algo nuevo?


Las cámaras termográficas no son un producto nuevo, se han utilizado ya en diferentes sectores, ya que la ingeniería integrada sirve para la vigilancia de las condiciones de producción, así como la seguridad. En el sector de seguridad son muy útiles, ya que son adaptadas en lugares donde no hay buena visibilidad.


¿Las cámaras termográficas sirven para detectar el COVID-19?


Las cámaras térmográficas no son dispositivos medicinales ni pueden diagnosticar ningún virus o cualquier otra enfermedad. Sin embargo, se pueden utilizar para identificar y alertar de la presencia de una persona con una temperatura alta.

Esto permite a las organizaciones dar el siguiente paso en lo que debería ser un protocolo claramente definido para tratar a una persona potencialmente enferma. Por supuesto, debe recordarse que los síntomas de COVID-19 no se manifiestan de inmediato (el período de incubación es relativamente largo) y que muchas personas no aparecen con una temperatura alta, por lo que la medición de la temperatura no es infalible. Existen múltiples opciones para tratar los flujos de visitantes como un sistema de control de acceso. Esta tecnología debe verse como parte de una estrategia general en un plan de seguridad más amplio para ayudar en la seguridad del personal y el control de los edificios de las empresas.


Estrategia a largo plazo


La adición de estas tecnologías a la nueva normalidad debe verse como una estrategia a largo plazo, ya que cumple un propósito más amplio en cuanto a la seguridad en general. Ahora tiene más sentido invertir en cámaras termográficas, pero aún así no hay que dejar de lado el asegurarse que los sistemas de seguridad cumplan su función por completo. Estos cambios están para quedarse, por lo que hay que estar preparados.